martes

Mil ojos tiene la noche, de Nelson Allen


Clifford Nuttley es un taxista newyorkino poseedor de un enorme talento para meterse en enredos. Nos encontramos en la década de los ochenta, una época marcada por los altos índices delincuenciales registrados en La Gran Manzana. Cliff trabaja el turno nocturno, con todos los agravantes que esto implica. Por las mañanas, en su diminuto departamento, tiene que soportar los reproches de su esposa Úrsula Ortega, una belicosa portorriqueña empeñada en traerse a su hermano Carlos a vivir con ellos para que pruebe suerte como artista gráfico en esa ciudad.

“¡Estás frustrando la carrera artística de mi hermano!”, le recrimina Úrsula, luego de que Cliff le propone a su cuñado laborar en la misma compañía de taxis para la que él trabaja, esto como alternativa a quedarse pegado al televisor sin hacer nada todos los días. “¡Materialista! ¡No tienes sentimientos! ¿No comprendes que un artista necesita paz y tranquilidad para poder inspirarse? ¿Es que pretendes que no consiga salir nunca de este agujero?”, continúan los reproches. La situación del pobre Cliff es desesperante, y es que encima de tener que mantener a sus dos hijos, a su mujer y al hermano de ésta, tiene también de inquilino al gorrón de su suegro. Su única distracción son las peleas ilegales, llevadas a cabo en un almacén del Lower East Side.

“Apenas el árbitro del combate hizo sonar el pequeño silbato, Bazzoka se lanzó contra su rival, golpeando espectacularmente el aire. Duke había puesto en juego su baile de piernas y se había trasladado al rincón opuesto. El público coreaba el sonriente baile de Duke, quien, con la guardia baja, daba vueltas en torno al irlandés, sin dejarse alcanzar por ninguno de los golpes de éste. En realidad, tampoco tenía que esforzarse mucho. Bazzoka parecía empeñado en espantarle las moscas muy cortésmente. Tras el primer asalto, Bazzoka estaba agotado y resoplaba como un buey, deambulando por el ring como un sonámbulo. Parecía un niño queriendo cazar una mariposa con un bate de béisbol. El juego duró tres asaltos más, mientras el discípulo de Fred Astaire le acariciaba la mandíbula de vez en cuando.”

Es al terminar el encuentro de box descrito arriba que el mafioso Rocco Micheluzzi le propone al taxista transportar lo recaudado esa noche en los combates al cuartel de los italianos. A partir de ese momento Cliff se convierte en el hombre más buscado de la ciudad, perseguido por la policía, la mafia portorriqueña y la italiana también. Nelson Allen, cuya verdadera identidad responde al nombre de Juan José Sarto Díaz, es el autor de esta joya de novela negra. En efecto, estamos hablando de uno de esos libros de hoja de pulpa que aquí se venden en los estanquillos y puestos de revistas por alrededor de diez pesos, donde he encontrado alguna de la literatura más honesta, efectiva y bien ejecutada que he leído.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola Hilario. Si, me gusta eso de los libros de 10 pesos, quien no los ha comprado y se lleva una agradable sorpresa, verdad?

Saludos y Continua con las recomendaciones.

-Manuel

3:10 p. m.  
Blogger Hilario Peña said...

Manuel, estoy de acuerdo. Por cierto, del libro vaquero te recomiendo a Lou Carrigan, mi favorito.

Saludos.

1:37 p. m.  

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