martes

Una bonita familia

La razón por la que frecuentemente omito mi primera novela de mi bibliografía es porque le encuentro un defecto que no le perdono: está protagonizada por un profesionista que se dedica a soltar sus netas acerca del país, la literatura, los escritores, las mujeres y la religión, esto a lo largo de toda la maldita historia. En ese sentido Los días de Rubí Chacón no es fiel al sello Hilario Peña. Gracias a Malasuerte en Tijuana, mi segundo libro, comprendí que lo más difícil es presentar un personaje al que el lector conocerá más por lo que hace que por lo que dice o piensa. Más complicado aun me pareció entender la mecánica de un género como el western y ejecutar sus notas clave para expresarme por medio de él. Ese fue el reto que implicó la escritura de mi última ficción, Chinola Kid, que trata de un comisario que mete en cintura a un grupo de buchones, los cuales pretendían adueñarse de un pueblo norteño. Le puse Chinola Kid porque este sheriff es del estado de Sinaloa, aunque la gente se la pasa llamándole Chuck Norris, ya que físicamente se parece al protagonista de Walker Texas Ranger. Es fascista y anticuado, pero al mismo tiempo incorruptible y carismático. Quedó afectado desde niño luego de ver tantas películas de vaqueros al lado de su abuelo paterno, por lo que su llegada al Tecolote será su oportunidad para poner en práctica todo lo enseñado por su ídolo John Wayne.
Durante la conceptualización del Chinola Kid me convencí de que héroes como Shane el Desconocido, o los personajes encarnados por Gary Cooper y James Steward, solían representar modelos de conducta a los cuales convenía aspirar. Cumplían ese rol en nuestra sociedad. Luego llegó el western revisionista del genial Sergio Leone, quien anuló los contrastes entre el bueno, el malo y el feo.  Le atribuí el cinismo de los días que corren a esta pérdida de la inocencia, por lo que en lugar de crear un antihéroe partiendo de sus defectos y debilidades, lo cual ya había hecho con Malasuerte, decidí regresar a la raíz del mito y crear un héroe partiendo de sus virtudes y fortalezas. Su meta: ser consecuente con sus principios y hacer lo correcto, incluso cuando el pueblo al que sirve se ponga en su contra.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Yo creo que, respetando tu punto de vista, la riqueza o decadencia de tu escritura podrá ser mejor evaluada si nos presentas todas las facetas que has tenido a lo largo de tu trabajo, sin demeritar una a la otra, sino por el contrario, dándonos una mejor variedad de lectura. A menos que pretendas encasillarte en algún tema en especifico......Saludos

4:39 p. m.  

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